La Resiliencia es una propiedad física que se define como la capacidad de un objeto para volver a su estado original después de haber estado sometido a alguna fuerza (como hace un muelle). En la naturaleza encontramos algunos ejemplos magníficos de resiliencia, como por ejemplo el bambú, que es capaz de soportar grandes presiones sin llegar a romperse, para luego volver a su forma original. Tomando como ejemplo esta característica, algunos psicólogos han adoptado este término para aplicarlo a la mente humana. En este campo, sin embargo, la resistencia no es física sino mental. Sería como el ejemplo del bambú aplicado a situaciones que causan presión o estrés en nuestra vida.

Es muy habitual entre la gente tender a tener una visión negativa de todo aquello que nos puede afectar nuestra vida, sea real o no, haya pasado o pensemos que va a pasar. Esta visión negativa se acrecenta al enfrentarnos con situaciones con las que no contábamos, por ejemplo un accidente o cualquier tipo de cambio repentino en nuestra vida. Ante cualquier contratiempo de este tipo tendemos a ver siempre todas las partes negativas, cosa que nos preocupa pudiendo llegar a crear estados de ansiedad, depresión o terror. Pues bien, está demostrado que todo esta negatividad siempre está creada por nuestra mente, y poco tiene que ver con las circunstancias reales. La mente crea todo un mundo de posibles consecuencias terribles que simplemente están dentro de nuestra imaginación y no en el mundo real.

Sin embargo, no todo es negativo. A pesar de que la mente esté constantemente creando este posible mundo de catástrofes, ella misma es capaz de superar todas las adversidades que se le presenten. Ante cualquier adversidad, sea de la gravedad que sea, la mente está preaparada para superar todos los obstáculos, por imposible que parezca. Quien quiera estudiar en profundidad el tema puede leer el libro La Resiliencia de Jose Luís Rojas Marcos, quien ha constatado a través de su larga experiencia como los seres humanos somos capaces de superar cualquier infortunio que se nos presente, a pesar de que nuestra propia mente nos dijera que no lo podríamos hacer.

La razón por la cual la mente crea esta negatividad artificial es el instinto de superviviencia presente en todos los seres vivos. Todos los organismos, de manera natural, se resisten al cambio, a lo desconocido y a lo imprevisto. El instinto crea una especie de barrera para mantenernos a salvo de cualquier posible peligro, aunque éste no exista. Para lograr esto, la mente siempre esta buscando aspectos negativos que puedan asociarse a esos cambios, para crear la falsa certeza de que ese cambio es negativo. Esto hace que la mayoría de las personas tenga un miedo instintivo al cambio.

Pero en realidad los cambios, los accidentes y los acontecimientos imprevistos la mayoría de veces no son “malos” por si mismos, sino que son malos desde una perspectiva cognitiva, subjetiva. Está demostrado que la mayoría de gente que sufre accidentes o es afectada por enfermedades, recupera su vida normal en un periodo de unos meses, y es muy habitual que después de esta desgracia su percepción de la vida mejore en algún aspecto. Existen muchos casos de gente que tras sufrir una grave enfermedad o un terrible accidente se sienten agradecidos por haber sufrido este cambio en sus vidas, ya que gracias a él han cambiado sus prioridades y aprecian muchas cosas de la vida que antes les pasaban desapercibidas. De una experiencia mala se puede aprender una lección de gran valor. Eso es la resiliencia, la capacidad de volver a empezar de nuevo, o incluso con más ganas, después de haber sufrido un golpe.

Si queréis profundizar más sobre este tema, también os recomendamos que leáis al doctor Mario Alonso Puig, que aborda estos temas desde la vertiente científica, y da algunas respuestas concretas a problemas creados por la mente. Explica cómo los pensamientos y los sentimientos, nuestro estado emocional y mental puede influir de forma directa en la estructura de nuestro cerebro. Por tanto, esto podría corroborar la teoría que dice que nuestros pensamientos transforman la realidad, de forma literal. En su página web encontraréis más información sobre su trabajo.